Alan Turing

Leyenda del IA · Matemático · Universidad de Cambridge / Bletchley Park

Alan Turing

El padre de la inteligencia artificial

6 de julio de 2026

Hay personas que llegan al mundo tan adelantadas a su tiempo que el mundo tarda décadas en entenderlas. Alan Turing fue una de ellas. Matemático británico nacido el 23 de junio de 1912, Turing se hizo una pregunta que nadie se había atrevido a formalizar: ¿puede una máquina pensar? En 1950, cuando las computadoras apenas ocupaban salas enteras y servían para calcular nóminas, él publicó el paper "Computing Machinery and Intelligence" y propuso lo que hoy conocemos como el Test de Turing: si una máquina puede conversar con un humano sin que este se dé cuenta de que habla con una máquina, entonces, ¿qué diferencia real hay?

Pero Turing no solo filosofaba. Durante la Segunda Guerra Mundial trabajó en Bletchley Park, el centro secreto de descifrado del Reino Unido, donde lideró el equipo que rompió los códigos de la máquina Enigma, el sistema de encriptación que los nazis usaban para sus comunicaciones militares. Se estima que ese trabajo acortó la guerra entre dos y cuatro años y salvó millones de vidas. Para lograrlo, Turing diseñó la "Bombe", una máquina electromecánica que podía encontrar las configuraciones del día de Enigma a una velocidad imposible para cualquier humano. Recibió la Orden del Imperio Británico (OBE) en 1945 por ese servicio.

Después de la guerra, contribuyó al desarrollo de la computación moderna: trabajó en los primeros prototipos de computadoras de programa almacenado en Manchester, y propuso ideas sobre morfogénesis matemática que aún se estudian en biología. Su tesis doctoral en Princeton (1938) sobre los "números computables" sentó bases que usamos hasta hoy. Sin embargo, en 1952 fue procesado por "indecencia grave" por su homosexualidad, algo que la ley británica criminalizaba en ese entonces. Como alternativa a la prisión, aceptó la castración química. Murió el 8 de junio de 1954, a los 41 años, en circunstancias que aún se debaten (oficialmente, ingestión de cianuro). En 2013, la reina Isabel II le otorgó un indulto real póstumo.

La lección de Turing no es solo científica: es sobre tener el coraje de hacer las preguntas difíciles cuando nadie más las hace. Hoy, cada vez que le escribes a un asistente de IA o que una máquina te entiende en tu idioma, hay algo de esa pregunta original de Turing operando en el fondo: ¿puede una máquina pensar? Ya conocemos parte de la respuesta. El Premio Turing, el honor más alto en ciencias de la computación que otorga la ACM cada año, lleva su nombre precisamente porque él imaginó todo esto primero.


Más figuras que moldearon la IA en Leyendas del IA, o vuelve a las noticias.