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Allen Newell

Leyenda de la IA · Científico de computación · RAND Corporation / Carnegie Mellon University

Allen Newell

El arquitecto que le enseñó a razonar a las máquinas

24 de julio de 2026

Hay personas que llegan antes de que las palabras existan para describir lo que están haciendo. Allen Newell fue una de ellas. En 1955, trabajando en la RAND Corporation en Santa Mónica junto a Herbert Simon y el programador J. Clifford Shaw, comenzó a construir algo que el mundo todavía no sabía nombrar: un programa de computadora que podía demostrar teoremas de lógica matemática por sí solo. Lo llamaron el Logic Theorist, y quedó terminado en 1956, justo cuando el término "inteligencia artificial" estaba siendo acuñado ese mismo verano en la conferencia de Dartmouth. Newell y Simon ya tenían el producto antes de que existiera el concepto.

El Logic Theorist no era un truco ni una tabla de resultados precargada: era un programa que razonaba. Corrió en la computadora JOHNNIAC de RAND y demostró 38 de los primeros 52 teoremas del segundo capítulo de los Principia Mathematica de Whitehead y Russell; en algunos casos encontró demostraciones más cortas que las del libro original. Un año después, en 1957, Newell, Simon y Shaw fueron más lejos todavía con el General Problem Solver (GPS): un sistema diseñado para resolver cualquier problema bien definido usando análisis de medios y fines, comparando el estado actual con el objetivo y buscando operaciones para cerrar esa brecha. La lógica, la geometría, el ajedrez: el GPS lo intentaba todo.

En 1961 Newell se mudó a Carnegie Mellon University, donde pasaría el resto de su vida y ayudaría a fundar uno de los primeros departamentos de Ciencias de la Computación del mundo. En 1975 él y Simon recibieron el Premio Turing, el "Nobel de la computación", con la cita oficial: "por sus contribuciones fundamentales a la inteligencia artificial y la psicología de la cognición humana." Su conferencia de aceptación presentó la Hipótesis del Sistema de Símbolos Físicos, la idea de que cualquier sistema que manipule símbolos de forma adecuada tiene lo necesario y suficiente para exhibir inteligencia general. Fue una declaración audaz que definió décadas de debate en IA. En los años 80 Newell desarrolló SOAR, una arquitectura cognitiva capaz de crear sus propios subobjetivos y aprender de su propia experiencia. Su último libro, "Unified Theories of Cognition" (1990), basado en sus conferencias William James en Harvard, intentó algo grandioso: una teoría unificada de cómo funciona la mente humana.

Newell murió en 1992, a los 65 años, sin ver la explosión de las redes neuronales que transformaría su campo. Pero cada vez que un modelo de IA descompone un problema en pasos, establece un objetivo y trabaja hacia él, hay un eco directo de los principios que él y Simon pusieron sobre papel hace siete décadas. Lo que me parece más admirable de él no es solo la brillantez técnica, sino la ambición de la pregunta: no "¿puede una máquina jugar ajedrez?" sino "¿puede una máquina pensar, en el sentido más general y profundo de esa palabra?" Esa pregunta sigue siendo la nuestra hoy, y la hacemos con herramientas mucho mejores, pero él fue de los primeros en atreverse a hacerla en serio.


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