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Terry Winograd

Leyenda de la IA · Investigador · MIT / Stanford University

Terry Winograd

El hombre que le enseñó a hablar a las máquinas

5 de agosto de 2026

Hay personas que cambian el rumbo de la historia sin que el mundo se entere de inmediato. Terry Winograd es una de ellas. En 1970, mientras completaba su doctorado en el MIT bajo la guía de Seymour Papert, creó SHRDLU: un programa que podía recibir instrucciones en inglés cotidiano, mover bloques en un mundo simulado y responder con explicaciones coherentes. Hoy eso suena modesto, pero en aquel momento fue un terremoto. Por primera vez, una máquina demostraba algo parecido a la comprensión real del lenguaje humano, y el mundo de la inteligencia artificial quedó electrizado.

Su logro fue tan monumental que en 1971 se convirtió en el primer ganador del Premio Computers and Thought, el reconocimiento más prestigioso de la IJCAI (Conferencia Internacional sobre Inteligencia Artificial) para investigadores jóvenes. Tenía 25 años. Pero Winograd hizo algo valiente que pocos hacen tras un triunfo así: se detuvo a dudar. En 1986, junto al filósofo chileno Fernando Flores, publicó "Understanding Computers and Cognition" (Entendiendo las Computadoras y la Cognición), un libro que cuestionó los cimientos de la IA representacional que él mismo había ayudado a construir. Argumentó que las máquinas no "entienden" nada en el sentido humano, y que el diseño tecnológico debía girar en torno a las personas. Fue una autocrítica valiente que lo convirtió en una voz respetada en filosofía de la tecnología y en diseño centrado en el humano.

Winograd pasó cuatro décadas como profesor en Stanford, donde fundó el Grupo de Interacción Humano-Computadora y fue uno de los profesores fundadores del Instituto de Diseño Hasso Plattner (la famosa "d.school"). En los años 90, como co-investigador del Proyecto de Bibliotecas Digitales de Stanford, supervisó a un estudiante de doctorado llamado Larry Page, a quien le dijo que siguiera su intuición de explorar la estructura de los links de la web. Page recordó esa conversación en la revista Fortune como "el mejor consejo que jamás recibí". Esa idea se convirtió en PageRank, Winograd es co-autor del paper original de 1998, y PageRank se convirtió en Google. Curioso dato extra: las pruebas de pronombres en lenguaje natural que Winograd incluyó en su tesis doctoral de 1972 son tan sutiles que en 2012 se nombró en su honor el "Winograd Schema Challenge", una prueba para medir la inteligencia de las máquinas que los grandes modelos de lenguaje (como Claude) finalmente superaron en 2019.

Lo que más me mueve de la historia de Winograd es esa combinación de audacia y honestidad intelectual. Construyó algo extraordinario y luego fue de los primeros en señalar sus límites. Fundó disciplinas, formó generaciones de investigadores y ayudó a financiar una de las empresas más influyentes del mundo, y aun así siguió haciendo la pregunta incómoda: ¿realmente entienden las máquinas, o simplemente imitan muy bien? Cada vez que conversas con Claude, SHRDLU está en algún rincón de ese árbol genealógico. Y esa pregunta de Winograd, la de si el entender es de verdad o solo apariencia, es la que nos mantiene honestos hoy.


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