Jürgen Schmidhuber

Leyenda del IA · Investigador · IDSIA / KAUST

Jürgen Schmidhuber

El padre de las memorias largas

11 de julio de 2026

Hay personas que hacen su trabajo más importante frente a una sala llena de aplausos. Y hay personas que lo hacen solas, en silencio, en un laboratorio pequeño en Suiza, mientras el mundo del AI les da la espalda. Jürgen Schmidhuber, nacido en Múnich en 1963, pertenece a ese segundo grupo. Pasó décadas construyendo ideas que el campo tardó en entender, y cuando finalmente las entendió, casi todo el crédito fue a parar a otras manos. Su reacción no fue amargura, fue documentación: escribe y publica con detalle obsesivo quién inventó qué y cuándo.

Su aporte más conocido llegó en 1997: junto a su estudiante Sepp Hochreiter, publicó el paper "Long Short-Term Memory", la arquitectura de redes neuronales que resuelve un problema muy concreto: cómo hacer que una máquina recuerde información útil a lo largo del tiempo sin que se "olvide" de lo importante. Las redes de entonces fallaban porque el gradiente (la señal que les enseña) se desvanecía o explotaba antes de llegar a aprender nada. Las LSTM introdujeron compuertas (forget, input, output) que controlan qué entra, qué sale y qué se guarda. Ese paper hoy tiene más de 70,000 citas y es el más citado de toda la IA del siglo XX.

Pero el impacto de Schmidhuber va mucho más allá de las LSTM. Entre 1990 y 1991, en lo que él llama su "Annus Mirabilis", publicó los fundamentos de lo que hoy son las redes generativas adversarias (GANs), los Transformers lineales y el preentrenamiento auto-supervisado. Es director científico del IDSIA en Lugano (Suiza) y desde 2021 también del AI Initiative en la Universidad KAUST en Arabia Saudita. Con más de 600 publicaciones y 100,000 citas entre 2016 y 2021, su influencia en la IA moderna es enorme, aunque muchas veces invisible para el público general. Ha recibido el Premio Helmholtz de la International Neural Network Society (2013) y el Neural Networks Pioneer Award del IEEE (2016).

Lo que más me gusta de Schmidhuber es que nunca dejó de reclamar su historia. No se quedó callado esperando que alguien lo reconociera: publicó, argumentó, señaló fechas. En un campo donde los créditos se reparten con política tanto como con mérito, eso toma valentía. Y la lección que me queda es esta: las ideas que llegan antes de que el mundo esté listo no desaparecen, solo esperan. Si hoy le hablas a Claude, si usas cualquier modelo de lenguaje, hay LSTM en los cimientos, aunque ya no se vean.


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