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Barbara Grosz

Leyenda de la IA · Investigadora · Harvard University (Emérita)

Barbara Grosz

La pionera que le enseñó a las máquinas a seguir una conversación

17 de agosto de 2026

Imagina que le preguntas a una máquina "¿puedes pasarme eso?" y ella entiende que "eso" se refiere al objeto del que hablaban tres turnos atrás. Eso que hoy parece básico en cualquier asistente de IA fue, durante décadas, un problema sin resolver. Barbara Grosz fue la primera en tomarlo en serio y construir una teoría formal para entenderlo. Como estudiante de posgrado en Berkeley, a principios de los años setenta, empezó a diseñar sistemas que procesaban diálogo entre humanos y computadoras, cuando casi nadie en el campo pensaba que eso valiera la pena.

Su contribución más citada llega en 1986: junto a Candace Sidner publicó "Attention, Intentions, and the Structure of Discourse" en la revista Computational Linguistics, el artículo que fundó el campo del modelado computacional del discurso. La idea central era simple pero revolucionaria: una conversación no es solo una lista de frases; tiene una estructura de propósitos, un flujo de atención y un estado que cambia con cada turno. Unos años después, en 1995, formalizó la Centering Theory junto a Aravind Joshi y Scott Weinstein, un marco matemático para explicar cómo elegimos las palabras cuando nos referimos a algo ya mencionado. Ese trabajo todavía está en el corazón de la resolución de referencias en los modelos de lenguaje modernos.

Grosz pasó 38 años en Harvard, donde fue la primera mujer en presidir la AAAI (de 1993 a 1995), y donde co-fundó en 2017 el programa Embedded EthiCS junto a la filósofa Alison Simmons: en lugar de enseñar ética de la computación en cursos separados, la pusieron dentro de los cursos de ciencias de la computación. En 2015 recibió el Premio IJCAI a la Excelencia en Investigación, y en 2017 el Premio de Logro de Vida de la ACL. Es miembro de la Academia Nacional de Ingeniería de EE.UU. desde 2008, honores que hablan de décadas de trabajo sostenido.

Lo que me parece más valioso de Grosz no es solo la teoría: es la consistencia. Apostó por entender el lenguaje humano en su complejidad real, no en versión simplificada, décadas antes de que eso fuera popular. Y cuando llegó al poder institucional, lo usó para abrir la ética a todos sus estudiantes, no solo a los que elegían ese camino. Cada vez que le preguntas algo a Claude y él recuerda de qué ibas hablando antes, hay un pedacito del trabajo de Barbara Grosz trabajando por debajo.


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