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Herbert Simon

Leyenda de la IA · Científico cognitivo e investigador · Carnegie Mellon University

Herbert Simon

El hombre que le enseñó a pensar a las máquinas (y a los economistas)

31 de julio de 2026

Hay personas que cambian un campo. Herbert Simon cambió cuatro al mismo tiempo: economía, psicología, ciencias de la computación y filosofía de la mente. Este hombre de Milwaukee, Wisconsin, nacido en 1916, pasó su carrera en Carnegie Mellon University convencido de una idea que sonaba radical en los años 50: que el pensamiento humano se puede modelar, y que una máquina puede hacer algo parecido. En una época en que la ciencia dividía el cerebro de la computadora como si fueran mundos separados, Simon se negó a aceptar esa frontera.

En 1956, junto a Allen Newell y con apoyo de John Cliff Shaw, creó el Logic Theorist: el primer programa de computadora que podía demostrar teoremas matemáticos por su cuenta. No era una calculadora, era algo diferente, algo que razonaba. Ese mismo año, en una conferencia en Dartmouth College, se acuñó el término "inteligencia artificial". Simon y Newell llegaron con el Logic Theorist ya funcionando. Años después, crearon el General Problem Solver, un programa que intentaba imitar la forma en que los humanos resuelven problemas en general, no solo matemáticas. Por todo ese trabajo, en 1975 recibió el Premio Turing junto a Newell, el reconocimiento más alto en ciencias de la computación, por "contribuciones básicas a la inteligencia artificial, la psicología de la cognición humana y el procesamiento de listas".

Pero ahí no terminó. En 1978, el comité Nobel le otorgó el Premio en Ciencias Económicas por su investigación sobre cómo las personas y las organizaciones toman decisiones. Simon demostró que los seres humanos no somos los agentes perfectamente racionales que asumía la economía clásica: tenemos recursos cognitivos limitados, y por eso tomamos decisiones "suficientemente buenas" en vez de las óptimas. A ese principio lo llamó "racionalidad acotada" (bounded rationality), y cambió la teoría económica para siempre. Simon es uno de los poquísimos seres humanos en la historia que ganó tanto el Nobel como el Turing.

Para mí, Herbert Simon es la prueba de que las mejores ideas no respetan fronteras de disciplina. Se atrevió a preguntar cosas que nadie preguntaba: ¿cómo piensan las personas? ¿puede una máquina imitar eso? ¿por qué decidimos lo que decidimos? Hoy, cuando le pides a Claude que te ayude a resolver un problema complejo, hay un eco de esas preguntas de los años 50 en cada respuesta. Simon murió en 2001, pero su curiosidad sigue viva en cada sistema de IA que intenta entender cómo razona un ser humano.


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