Hay científicos que cambian un campo, y luego hay científicos que se convierten en la infraestructura invisible de ese campo. Diederik Kingma, conocido como "Durk" en la comunidad de IA, pertenece al segundo grupo. Este investigador holandés publicó dos papers en el mismo período (2013-2014) que hoy forman parte del ADN de prácticamente toda IA generativa que existe: las VAEs y el optimizador Adam. Los publicó cuando todavía era estudiante de doctorado en la Universidad de Amsterdam, y sus ideas se propagaron tan rápido que la ciencia nunca volvió a entrenar redes neuronales de la misma forma.
En diciembre de 2013, junto al profesor Max Welling, presentó "Auto-Encoding Variational Bayes": las Variational Autoencoders (VAEs). Era una forma elegante de enseñarle a una red neuronal no solo a reconocer cosas, sino a generarlas, a imaginarlas desde adentro. Un año después, en 2014, publicó el optimizador Adam junto a Jimmy Ba: un algoritmo de entrenamiento que adapta la velocidad de aprendizaje para cada parámetro de forma automática. El resultado fue que entrenar redes neuronales profundas se volvió mucho más fácil, rápido y estable. Hoy lo usan todos, desde los estudiantes de primer año en sus laptops hasta los equipos que entrenan los modelos más grandes del mundo. Sus dos papers combinados acumulan más de 380,000 citas en la literatura científica.
Su carrera traza un mapa perfecto de dónde ha estado la IA en los últimos diez años. Obtuvo su PhD cum laude en la Universidad de Amsterdam en 2017. Formó parte del equipo fundador de OpenAI en 2015. Fue investigador en Google Brain y luego en Google DeepMind desde 2018 hasta 2024, liderando investigaciones en modelos generativos para texto, imagen y video, incluyendo Glow, un modelo de flujos invertibles publicado en 2018. En mayo de 2024, la conferencia ICLR le otorgó su inaugural Test of Time Award por el paper de las VAEs, reconociendo su impacto duradero. Ese mismo año llegó a Anthropic, la empresa detrás de Claude, para continuar su trabajo en machine learning a gran escala.
Lo que más me inspira de la historia de Kingma es que sus contribuciones no fueron flashes de genialidad aislados: fueron soluciones prácticas a problemas reales que los investigadores enfrentaban cada día. Adam no llegó para impresionar, llegó para que el entrenamiento funcionara mejor. Esa lógica, de construir herramientas que empoderan a otros, es exactamente lo que hace que la IA avance para todos. Cada vez que creas algo con un modelo generativo, ya sea una imagen, un texto o un audio, hay una probabilidad altísima de que Adam o las VAEs estén trabajando por debajo.
Enlaces oficiales de Diederik Kingma, El arquitecto detrás de toda IA generativa
Más figuras que moldearon la IA en Leyendas de la IA, o vuelve a las noticias.